Silencio (Byung-Chul Han)

[Lectura: 4 min.]

Ruido y Silencio


¿Por qué silencio? Cuando el ruido satura, cuando incluso en la callada noche, todo sigue hablando y demandando sin tregua, entonces se anhela un silencio fundamental. Este silencio, para Byung-Chul Han, se contrapone radicalmente al ruido provocado por la “hiperinformación” que nos bombardea constantemente. Un exceso de datos que recibimos en todo momento y que se sostiene por la propia compulsión de compartirlo todo y a la adicción de consumir, una y otra vez, «contenidos» de la red digital.

Y todo esto, por supuesto, a la mano y más. Porque los dispositivos que portamos en todo momento, se vuelven una extensión de nosotros mismos, una que nos interpela mentalmente con escaso respiro: 

“Todo grita para llamar la atención (…). La información nos roba el silencio imponiéndonos y reclamando nuestra atención” (No-cosas, 101-102).

El silencio, entonces, se vuelve escaso. Y esto no es menor, pues en su presencia es donde tenemos la posibilidad, dice Han, de vincularnos con lo que más importa, aquello que sostiene un Mundo con sentido: 

“Lo sagrado está ligado al silencio” (97).

Lo sagrado es lo que se “alza” sobre nosotros, lo que nos supera o subyace en todo elevándose. Este solo puede apreciarse por una “atención profunda”, una que solo es posible cuando reina una calma y paciencia que permite que las cosas y los otros aparezcan. Pero la acumulación y consumo hiperactivo de datos e informaciones, satura la conciencia, la vuelve incapaz para atender a lo esencial que descansa en otro tiempo.

Continua leyendo Silencio (Byung-Chul Han)

Sobre el fundamento último (I) De Hesíodo a Descartes

[Lectura: 10 min.]

I. La pregunta por el fundamento

¿Cuál es el principio último de todas las cosas? ¿Qué es aquello que subyace, origina o posibilita todo lo existente? ¿Qué sostiene, en último término, toda la realidad?

Grabado anónimo en C. Flammarion 

Esta es la pregunta por los fundamentos. Y aunque pueda plantearse de distintas maneras, considera siempre dos aspectos capitales: por una parte, pregunta por lo que fundamenta sin estar esto mismo fundamentado por algo más; y por otra, el que tiene un alcance completo, es decir, que abarca absolutamente toda la realidad.

La pregunta es de máxima importancia, pues no solo aborda el fundamento en el que se sostienen los saberes de la humanidad, sino que también apunta a nuestras creencias básicas sobre la realidad, aquellas que orientan nuestro diario vivir.

“El árbol de la ciencia”, Ramón Llull.

Así, preguntando por el fundamento más universal y sus posibles modos de ser, se abre en el saber la cuestión de las raíces de las principales regiones de la realidad (p. ej.: “materia”, “vida”, “mente”), así como las respectivas disciplinas que se ocupan de ellas. Respondiendo al problema, se da orden a la realidad, se clasifican las ciencias, y el camino de toda investigación posterior queda determinado.

Y, en lo que toca a la vida común, lejos de la intención puramente intelectual, este preguntar recuerda que vivimos bajo una comprensión de fondo que -de una u otra manera- responde al problema de los fundamentos. Con estas respuestas subyacentes damos un mínimo de coherencia a nuestro mundo, así como una orientación mínima para decidir y obrar en este. Porque, por ejemplo, no es lo mismo vivir creyendo que el fundamento del todo es un Dios creador, omnipotente y omnibenevolente, que hacerlo suponiendo que toda la realidad es un enorme complejo de partículas elementales sin finalidad alguna. No es necesario teorizar estas ideas para que, como creencias, gobiernen nuestras vidas.

Ahora bien, ¿por qué una pregunta tan importante no recibe mayor atención en nuestro diario vivir?, ¿por qué, si toca las bases mismas de nuestra existencia, queda relegada a la actividad de algunos filósofos, teólogos o científicos? ¿Acaso poseemos una respuesta tan satisfactoria, que ya no vale la pena preguntar más? Difícilmente.

En lo que sigue se revisarán algunos de los intentos más importantes por responder la pregunta por los fundamentos. Una revisión breve, por cierto, pero no necesariamente superficial si consigue captar -en una mirada- la persistencia, por siglos y hasta hoy, de quizás la pregunta más importante de todas.

  1. La pregunta por el fundamento
  2. Su historia
    1. Hesíodo
    2. Parménides
    3. Platón y Aristóteles
    4. Agustín y Aquino
    5. Descartes
    6. Leibniz
    7. Kant
    8. Hegel
    9. Heidegger
    10. ¿Ciencia? (Hawking)
  3. Su vigencia

Continua leyendo Sobre el fundamento último (I) De Hesíodo a Descartes

Reconocer y corregir (Popper)

[Lectura: 2 min.]

“No nos apresuremos en las conjeturas de las cosas más importantes” (Heráclito)

Ninguna pretensión por saber —en las ciencias o en la búsqueda de sabiduría— consigue avanzar si no posee la capacidad de corregir sus errores. Y ninguna corrección es posible, si no se parte de algo tan básico como la disposición a reconocerlos.

Lector con lupa (1895), Lesser Ury

A menos que creamos que estamos en posesión de una verdad revelada, una completa y absoluta, estas dos ideas básicas —reconocer y corregir— nos alientan a poner a prueba lo que creemos saber. En un afán no disolutivo sobre lo que pensamos, sino constructivo en nuestra búsqueda de conocimientos, se trata de transparentar lo que pueda estar fallando.

Porque, en general, tendemos a buscar lo que comprueba nuestras ideas. De modo poco consciente, atendemos solo lo que verifica nuestras posturas, acumulando evidencia a favor, pero desatendiendo o deformando lo que podría cuestionar lo que sostenemos. De ahí que resulte esencial el activo ejercicio inverso, la decidida búsqueda de contrapruebas de lo que creemos para que, reconociendo que nadie está exento de errores, podamos al menos evitar su perpetuación.

Lo anterior surge de la reflexión de un tecnicismo metodológico del filósofo de las ciencias Karl Popper. En su filosofía crítica propone lo ya expuesto: la necesidad de poner a prueba las teorías no a través de la verificación, sino buscando su “falsación” por medio de hechos refutatorios. De ese modo, solo aquellas teorías capaces de ser falsadas resultan deseables, pues solo son estas las que podremos corregir y mejorar.

Si bien en Popper se puede debatir el significado exacto de dichos “hechos” refutatorios, lo que importa es la intención de fondo. Frente a nuestros intentos por responder las grandes preguntas, vale siempre la pena que nos abramos a la posibilidad de estar equivocados. Ya sea por una buena recepción a contrapruebas puestas por otros, o por una sincera autocrítica interna, solo así tendremos oportunidad de corregir el curso en nuestras búsquedas de saber.

“El punto es que, siempre que proponemos una solución a un problema, debemos intentar con todas nuestras fuerzas derrocar nuestra solución, en lugar de defenderla.” (Prefacio xix, La lógica de la investigación científica, Popper)


Referencias

– La lógica de la investigación científica, Karl Popper (e-book)

– Fragmentos, Heráclito, Ed. Orbis

Dilthey: teoría de las concepciones del mundo

[Lectura: 6 min.]

1. La lucha entre las concepciones del mundo

“Así como la tierra está cubierta de innumerables formas vivientes, entre las cuales acontece una lucha constante por la existencia y el espacio para su propagación, del mismo modo se desarrollan en el mundo de los seres humanos las formas de visión del mundo y luchan entre sí por el dominio del alma” (Dilthey, Teoría de las concepciones del mundo 47).

Desde sus orígenes el ser humano ha formado concepciones del mundo para dar respuesta a algunos de los problemas más importantes de su existencia: ¿qué somos?, ¿qué es el mundo?, ¿qué debemos hacer en este? Pero en el desarrollo histórico de estos intentos, lejos de una convivencia dialogante entre posturas, se ha dado un antagonismo lleno de pugnas fervientes y muchas veces violentas.

Para el filósofo Wilhelm Dilthey, una de las razones de estas luchas se explica por la íntima implicación de las concepciones de mundo en la vida humana. Estas, dice, no son simples posturas intelectuales, sino que se originan y repercuten en la experiencia vital de los individuos.

Las ideas del mundo implican, por supuesto, pensamientos, pero también se fraguan en sentimientos, valoraciones, y voluntades. El desencuentro, por este motivo, va mucho más allá de una mera disputa de ideas.

Pero hay más. La pugna entre cosmovisiones también ocurre porque cada postura se autoafirma —declaradamente o no— como verdad completa, derivando en la negación total de toda otra concepción antagónica. Y aquí es donde Dilthey responde categóricamente: no hay sistemas de verdad absoluta.

Aunque las concepciones del mundo toquen algo de lo real, siempre dependerán de la experiencia de vida de los individuos, así como también de la época histórica a la cual pertenecen.
Continua leyendo Dilthey: teoría de las concepciones del mundo

Tecnología y remplazo humano. Ludismo y situación actual.

[Lectura: 6 min.]

“En todas las fases de su existencia la máquina ha encontrado antipatías y oposiciones, ha suscitado reacciones, algunas débiles, otras histéricas, otras injustificadas y otras que, por su naturaleza, son tan inevitables y justas, que no es posible encarar el futuro de la máquina sin tenerlas en cuenta” (Mumford, p. 38).

En el origen de la revolución industrial, cuando las primeras máquinas comenzaban a ocupar un rol protagónico en la producción, se produjo la primera rebelión contra la sustitución del ser humano por la máquina.

Esta rebelión, conocida como “ludismo”, se opuso enérgicamente al nuevo despliegue tecnológico sin control. Pero, contrario a lo que suele pensarse, no se trató de una mera respuesta tecnofóbica. El movimiento estaba motivado por el daño que se había ocasionado a los trabajadores en medio de una implementación industrial sin regulación.

El problema del ludismo cobra especial importancia hoy. Con el rápido apogeo de nuevas tecnologías de automatización, no parece evidente que el remplazo de trabajadores vaya a ser compensado suficientemente y a tiempo. Sin desconocer el beneficio que puedan traer dichas tecnologías en el futuro, tampoco pueden introducirse olvidando a aquellos que puedan verse perjudicados durante su implementación, tal como ya ocurrió en el pasado.

Continua leyendo Tecnología y remplazo humano. Ludismo y situación actual.