
Para Ortega y Gasset “no hay hombre sin técnica”. Éste se ha conducido desde sus inicios como un “reformador de la naturaleza”. Sin embargo, ha llegado hoy en día a un punto en que el gran poder técnico que ha conseguido lo ha arrastrado a una situación paradojal: el no saber qué hacer consigo mismo.
Técnica: la reforma de la naturaleza para el proyecto humano
Desde sus inicios el ser humano se ha afanado por estar en el mundo, por mantenerse o sobrevivir en él. Si acaso la naturaleza no llega a proveerle espontáneamente aquello que necesita, éste no se resigna sin más, sino que actúa enérgicamente fabricando las condiciones para obtener aquello que le ha sido negado:
El hombre, en cambio, dispara un nuevo tipo de hacer que consiste en producir lo que no estaba ahí en la naturaleza, sea que en absoluto no esté, sea que no está cuando hace falta (p. 24).

Cuando las condiciones históricas de una sociedad llegan a considerarse condiciones naturales se cae en el gran riesgo de creer inmutable aquello que en su esencia está sujeto a transformación. Para Roland Barthes la producción del mito es el mecanismo fundamental por el cual el ser humano ha llegado hoy a considerar lo históricamente construido como algo naturalmente dado.
