Guerra y tecnología: origen de la computación digital

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Pareciera que ciertas situaciones límites dentro de la historia, han empujado al ser humano a realizar enormes esfuerzos a la hora de encontrar soluciones técnicas.

La guerra, como un caso paradigmático de lo límite, ha impulsado el desarrollo de nuevas tecnologías, pero sobre todo durante el siglo XX, condujo a invenciones que transformaron la sociedad por completo.

Así, por ejemplo, una serie de problemáticas específicas en torno a la defensa antiaérea, originaron y desencadenaron la invención de las computadoras digitales.

«En la primavera de 1942, cuando la segunda Guerra Mundial estaba en su punto más álgido, el Comité de Investigación de Defensa Nacional de los Estados Unidos convocó a una reunión de científicos e ingenieros para contemplar la creación de artefactos diseñados para disparar y dirigir misiles antiaéreos. La Blitzkrieg (guerra relámpago), una brillante estrategia militar basada en ataques rápidos de los bombarderos alemanes, había determinado la urgencia de una respuesta» (Ceruzzi, p. 15).

El problema del «control de tiro» fue uno de los primeros y más importantes impulsores para la invención del computador digital. La urgencia crítica del asunto, obligaba a buscar un modo de ejecutar cálculos sumamente rápidos, precisos y bajo un contexto de información cambiante.

Computadora: automatismo digital

Muchos ingenieros y científicos fueron llamados a prestar servicio para la solución de este problema. Entre ellos, uno de los que se volvería figura clave en las teorías de la información y computación: Norbert Wiener.

Título original: Cybernetics or control and communication in the animal and the machine (1948)

El matemático del MIT trabajó en distintas teorías que intentaban resolver el rastreo de un objetivo en presencia de ruidos electrónicos. Y aunque no se materializaron sus máquinas para esta tarea, sus ideas se volvieron fundamentales para entender no solo este problema, sino también para desarrollar una teoría de la comunicación, control y regulación de las máquinas en general. Él fue, de hecho, fundador y acuñador del término «cibernética» (1948), campo clave para entender la era digital que se desarrollaría posteriormente.

«Para que una máquina, sometida a un ambiente variable, funcione adecuadamente, es necesario que se la informe acerca de los resultados de sus propias acciones como parte de los datos de acuerdo con los cuales debe actuar» (Wiener, p. 23).

Otras figuras claves en el problema del control de tiro fueron George Stibitz, David Parkinson y Clarence Lowell, de los laboratorios Bell. Frente a las soluciones de artefactos con contadores mecánicos y analógicos, se proponía una alternativa basada en rápidas pulsaciones eléctricas para calcular e indicar la solución requerida.

Stibitz acuñó la palabra «digital» para esta tecnología, y Parkinson con Lowell consiguieron crear un conductor de artillería antiaérea (la «M-9») basada en este principio.

Este nuevo aparato marcaba un hito importante no solo por su funcionamiento digital. Además de almacenar ecuaciones y calcular a gran velocidad, lograba regular automáticamente el movimiento de la artillería utilizando el feedback del rastreo de los radares.

La influencia de Wiener era evidente. Los resultados, por la retroalimentación automática y digital, se habían conseguido: eficiencia, precisión y velocidad.

Guerra e impulso tecnológico

Se podrían nombrar muchos otros ejemplos en medio de la II Guerra Mundial. La sustitución de las «computadoras» humanas por la gran computadora ENIAC, para determinar rápidamente el disparo de artillería pesada. ARPA-net, como cimiento y primer paso hacia INTERNET, cuando se comenzaron a conectar diversas computadoras en distintas locaciones a petición del Departamento de Defensa de EE. UU.

Pero lo que importa destacar es que, en medio del contexto destructivo de este periodo bélico, surgieron invenciones y desarrollos de enorme impacto en la sociedad.

La situación excepcional de la guerra, la urgencia de respuestas, los amplios presupuestos y el movimiento de los límites éticos para la experimentación de las invenciones, facilitaron y provocaron un inmenso desarrollo de las tecnologías fundamentales que nos acompañan hasta hoy.

ENIAC o Electronic Numerical Integrator And Computer (BBC)

¿Hay acaso alguna relación especial entre el caso límite de la guerra y el desarrollo tecnológico acelerado?

Es evidente que la enorme urgencia por solucionar problemas críticos y masivos, junto con la falta de restricciones que provoca la guerra, dan un amplio empuje y campo para que la tecnología pueda crecer. En el mismo tiempo, de hecho, se desarrolló la bomba atómica y la energía nuclear; así como hoy, con nuevas guerras, el ámbito de la inteligencia artificial se ve propulsada por sus “beneficios” militares.

Todo esto recuerda las reflexiones de otra figura eminente de la cibernética, William Gibson. En su novela Neuromante, plasma la idea del «campo de juegos» fuera de la ley, en el cual la tecnología parece intensificar su desarrollo. La guerra, en este sentido, lamentablemente sería un lugar especialmente fértil.

«Pero también le parecía sensata la idea de que las tecnologías germinales requieren zonas fuera de la ley; que Night City no estaba allí por sus habitantes, sino como campo de juegos deliberadamente no supervisado para la tecnología misma» (Gibson, p. 21).


Referencias

– Breve historia de la computación, Paul E Ceruzzi, Ed. Fondo de cultura económica
– Cibernética y sociedad, Norbert Wiener, Ed. Sudamericana
– Neuromante, William Gibson, Ed. Booket

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Publicado por

T.M.

Escritos: Tomás M. Revisión: Catalina L. (ver más)

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